Comprender no empieza después de leer

Elizabeth Aldazabal

Elizabeth Aldazabal

Gerente de Diseño y Desarrollo de Producto

Comprender no empieza después de leer

Un material de comprensión lectora puede tener un buen texto, una ficha ordenada y varias preguntas.

Y, aun así, llegar tarde al proceso lector.

Llega tarde cuando recién empieza a “trabajar la comprensión” después de que el estudiante ya terminó de leer.

Ahí aparece una tensión que los resultados de ENLA nos invitan a mirar con más cuidado: no basta con preguntarnos cuánto comprenden los estudiantes. También necesitamos revisar qué oportunidades de comprensión les ofrecen los materiales que usamos.

Porque comprender no empieza al responder una ficha.

Empieza antes, cuando el estudiante sabe para qué lee, reconoce el tema, activa saberes previos y se acerca al vocabulario que puede ser clave.

Continúa durante la lectura, cuando aprende a detenerse, releer, identificar una idea importante, reconocer relaciones entre ideas, confirmar una hipótesis o darse cuenta de que dejó de comprender.

Ahí aparece un aspecto central: la metacomprensión.

Un lector no solo necesita leer. También necesita aprender a preguntarse:

¿Estoy entendiendo?
¿Qué parte me confundió?
¿Qué necesito volver a leer?
¿Qué palabra, dato o relación debo aclarar?

Y después de leer, las preguntas siguen siendo importantes, pero no pueden ser una acumulación.

Deben construir una ruta.

Algunas preguntas ayudan a obtener información relevante del texto.
Otras ayudan a integrar datos e ideas para inferir e interpretar.
Otras invitan a reflexionar y evaluar el contenido, la forma o la intención del texto.

Lo importante no es pasar de una pregunta a otra como si fueran pasos aislados, sino acompañar procesos cognitivos que se articulan: volver al texto, conectar información, inferir, interpretar, monitorear lo que se comprende y sostener una respuesta a partir del texto y de las relaciones que el lector construye.

Ese es el valor de un buen material de comprensión lectora: no solo pide respuestas; acompaña el proceso que permite construirlas.

Por eso, después de ENLA, la conversación no debería quedarse únicamente en “hay que leer más” o “hay que hacer más fichas”.

También necesitamos preguntarnos:

¿Qué materiales estamos poniendo en manos de los estudiantes?
¿Preparan la lectura?
¿Acompañan mientras se lee?
¿Promueven metacomprensión?
¿Organizan preguntas con progresión?
¿Piden volver al texto para sustentar una interpretación?

Formar lectores no consiste en llenar fichas.

Consiste en diseñar experiencias de lectura que ayuden a entrar al texto, recorrerlo con sentido y volver a él para comprender mejor.

Ver todos los articulos

Mas articulos