El tercer bimestre comienza con una decisión pedagógica

Elizabeth Aldazabal Contreras

Elizabeth Aldazabal Contreras

Gerente de Diseño y Desarrollo de Producto

El tercer bimestre comienza con una decisión pedagógica

El tercer bimestre suele comenzar mirando hacia adelante: una nueva programación, nuevas unidades y nuevos propósitos de aprendizaje.

Sin embargo, las decisiones pedagógicas más importantes comienzan mirando hacia atrás.

Antes de avanzar con lo que enseñaremos en las próximas semanas, conviene volver a mirar lo que aprendieron nuestros estudiantes durante la primera mitad del año.

No para revisar nuevamente los resultados, sino para responder una pregunta que orienta toda decisión pedagógica:

¿Qué necesita cada estudiante para seguir avanzando en el desarrollo de sus competencias?

La información recogida hasta este momento nos permite reconocer fortalezas, comprender las necesidades de aprendizaje e identificar qué capacidades requieren fortalecerse o consolidarse.

Su verdadero valor no está únicamente en mostrar lo que los estudiantes han logrado. Está en ofrecer un punto de partida para tomar decisiones pedagógicas más pertinentes.

A partir de esa información, el docente reorganiza su enseñanza para responder mejor a las necesidades de aprendizaje de sus estudiantes. En algunos casos será necesario fortalecer determinadas capacidades; en otros, proponer nuevos desafíos que les permitan seguir desarrollándolas. En todos los casos, se trata de acompañar el aprendizaje desde la evidencia y con criterio pedagógico.

Por eso, el tercer bimestre no representa únicamente el inicio de una nueva etapa del calendario escolar.

Representa una oportunidad para transformar la información recogida durante la primera mitad del año en decisiones que permitan a cada estudiante seguir avanzando.

Las evidencias nos ayudan a comprender el punto de partida. Las decisiones pedagógicas son las que hacen posible que cada estudiante siga avanzando.

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